Memorias de un Elefante

9. Sin noticias de los Checks

July, 3

Good morning Marimba! Hoy he dormido y se nota. Parecía que no pero el hecho de poner otro colchón sobre el que ya tenía amortigua bastante mi cuerpo, eso sí, veremos esta noche como me acuesto. Esto lo digo porque los colchones de Marimba tiene una extraña propiedad, muy parecía al principio de Arquímedes, por el que el volumen de colchón desplazado es igual a la masa de mi cuerpo sumergida. Vamos, que básicamente acabas sumergido en un colchón, y si a eso le sumas que ahora hay dos colchones, pues puede que mañana necesites que alguien me tire una cuerda para salir de la cama. Pero bueno, mañana será otro día. Preocupémonos por lo que va a pasar hoy.

Jornada laboral de nuevo. Oficina y a currar, a sumergirse (parece que hoy el día va de inmersiones acuáticas, me disculpo por tanta repetición) de nuevo en los tantos archivos. Los checks por su parte se van de excursión a una hill. Se han levantado prontito porque quieren volver para la hora de comer.

Llega la hora de comer, vamos a recoger nuestras cazuelas. Acelgas para comer, acelgas y ¡sorpresa!¡sorpresa! Ugali. Los checks no han vuelto. Tres esperar un rato por ellos, decidimos empezar aunque no tenemos mucha hambre. Terminamos de comer y seguimos sin noticias de los checks. Bueno aún es pronto para preocuparse.

Si queremos seguir trabajando es importante hacer una buena digestión y lo mejor para una buena digestión es… ¡exacto! Una buena siesta, pero una siesta al calor del sol africano, entre bicho y bichejo en el jardín que rodea nuestra home. Es curioso lo bien que se está ahora bajo el sol cuando por la noche hace más frío que en el polo norte. El tiempo aquí, en esta montaña, se parece mucho al agua de las duchas que tenemos en la home. O te congelas o te abrasas. Y si las duchas no tienen regulador entre frío y caliente y sólo una ruedecilla que giras para que salga el agua (y rezas porque no te toque la helada), ¿por qué iba a tenerlo el tiempo?

Nuestra apacible siesta es duramente interrumpida por una jauría de perros locos. Por la procesión que acompaña a Rita a todas partes. Y es que Rita le quería enseñar donde estábamos a su amiga de Canadá con el acento británico muy marcado ¡Qué manera de cortar el rollo!

Bueno, pues habrá que volver a la oficina. Esta tarde en la oficina no duramos mucho. Yo me salgo afuera con una silla, de nuevo al calor del sol a escribir un poco. Cada vez me parezco más a una planta, voy buscando agua y sol, la única pega es que ni con esas crezco.

Seguimos sin noticias de los checks, se nos empiezan a pasar teorías por la cabeza. ¿Y si los han secuestrado una panda de monos salvajes? (sí, como aquellos que vimos el día anterior)¿y si ahora les tienen atados a unos árboles? Estamos dándole vueltas a esto cuando por la puerta aparece un desfile de coches, parecen ser del gobierno. De los coches bajan unos cuantos hombres trajeados y unas mujeres muy arregladas. Court law parece poner en uno de los coches. Instantáneamente todas las niñas son mandadas al comedor. Y los hombres trajeados, como si de los men in black se trataran, siguen un tour por el orfanato de la mano de Lisper. Nada tiene que envidiar este tour del orfanato al del Santiago Bernabéu, tenemos más campos, más vestuarios, más todo.

Tras el tour, todos somos reunidos en el comedor. A partir de ahora, nuestros queridos magistrados empezarán a dar unos discursitos, habrá también alguna actuación. Yo me entretengo con unas niñas que están sentadas a mi lado. Giro la cabeza. ¡eh! ¡los checks! Caras de alivio entre nosotros, intercambios miradas de complicidad V, L y yo. ¡Están vivos!

Como todas las sesiones, charlas, actuaciones, conversaciones, saludos, aunque no haya nada, todo lo que se empieza en Kenya acaba con un baile. Así que ahí están los magistrados bailando entre niña y niña. Pero, ¡espera! Hay sorpresa, ¡¡traen Candy!! ¡TRAAAEN CANDYY!¡Yo quiero, yo quiero! Reparten un lolly-pop a cada niña y se despiden. Por supuesto, yo me hago con el mío.

Lógicamente, como amantes de la buena comida, procedemos a ir a buscar las sobras de ayer a casa de Rita. Hay pollo con arroz, tenemos un montón de mantas, los checks están con nosotros ¿Qué más se puede pedir?

El contador de arena

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