De playa en playa

2. Close your eyes

August, 20

Y hoy, sentado sobre mi cama, lloro al ayer. Lloro al tiempo y a mi almohada. Al primero por haberme robado tantos días y por hacerme creer que podía ser eterno. A la segunda por haberme hecho soñar con todo eso que jamás vas a pasar.

Mis puños rebotan contra el aire y mi rabia sólo es una forma de expresar mi dolor. Una forma irracional, pero al fin y al cabo una forma, de decirte te quiero. Mis pensamientos alborotados corren en busca de respuestas, empujándose los unos a los otros tratando de encontrar la solución a este puzzle al que le falta una pieza. Esa pieza que sólo puedes ser tú. Esa pieza que se ha perdido y sin la cual no encaja todo lo demás. Y lloro como un niño, sentado sobre mi cama, suplicando al recuerdo que por favor no se vaya. Que ya es lo único que me abraza por las noches. Que ya es lo único que me consuela en mis conversaciones vacías conmigo mismo. Esas conversaciones que una vez tuve contigo, sentados de la mano, en frente de aquel río. Esas palabras que una vez nos dijimos. Esas palabras que fueron y son verdad y que nunca se olvidarán porque nuestro corazón las ha guardado en su mitad. Esa mitad y mitad que hacían uno, ese uno que ya no está.

Y hoy mis lágrimas echan una carrera por ver quién es la primera que se olvida de ti. Y ninguna gana, pues todas ellas resbalan por mi cara esperando ese abrazo que nunca llegó. Desconsoladas, solas, frías y amargas, brotando de esos ojos que una vez te miraron enamorados. De esos ojos que una vez se cruzaron con los tuyos y se pararon, creando el momento más eterno que jamás ha existido. Y busco entre el reflejo de este agua tu mirada. Esa mirada que me alimentaba cada mañana, aquellos ojos que brillaban al verme. Esas luces que llevaba cada noche junto a mí e iluminaban cada uno de mis pasos. Aquellos ojos que se han dejado de llorar y, con ello, se han olvidado de soñar. Aquellos ojos que ya no creen y que ya no miran igual. Y mis ojos se ahogan pensando en los tuyos luchando por ver entre el reflejo de las lágrimas ese recuerdo tuyo. Pero mis lágrimas ya no reflejan nada, y sólo empapan mi cara, me emborronan la mirada para impedir que vea que tú ya no estás. Que te has ido y que esta noche lloraré sólo, una vez más. Que nuestros sentimientos jamás fueron eternos y que soy un tonto por así creerlo. Y que este portal ya no nos acogerá.

Y así, no en la cama, pero en tu portal, lloro descubriendo que tus ojos miran a otro lugar.


El contador de arena

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