De playa en playa

Let me love you (II)

Cuando me desperté, ella estaba allí, mirándome y sonriendo al mismo tiempo. Intenté incorporarme pero el dolor que recorrió mi cuerpo me lo impidió. Ella se dio cuenta y sonrió de nuevo. Nos quedamos mirándonos el uno al otro, sin decir nada. Sin tener en cuenta el tiempo. Éramos dos completos desconocidos, sin embargo, parecía que lleváramos media vida esperando este momento. Me olvidé del dolor y observe cada rasgo de su cara, cada matiz perfecto. Y no sé como explicarlo pero no eran sus ojos, o su boca, su nariz o su pelo, sino su mirada, su sonrisa, la profundidad de aquellos rasgos que te atrapaban y te enseñaban, por si acaso, alguien lo dudaba, que el humano no es sólo carne y hueso. Aquel destello que te atrapaba y salía de dentro. Que no era una belleza de revista, un canon de moda establecido por una sociedad tan materialista que había dejado de entender de belleza y que una y otra vez tergiversaba, convirtiendo en vicio unos rasgos bonitos. Ella estaba un escalón por encima, agrupando en todo su ser, no sólo el encanto de un cuerpo joven sino la gracia de un interior puro. Un contraste perfecto entre la tierra y el más allá, demostrando como os digo, que la belleza se configura en esta perfecta armonía.

mariposas

Y entonces, abrí los ojos de nuevo. Estaba oscuro. Sólo la luz de las farolas de la calle alumbraba parcialmente la habitación en la que me encontraba. ¿Dónde estaba? Aquel no era mi cuarto, ni tampoco la habitación del hospital en la que ella me estaba haciendo compañía. Traté de incorporarme, el dolor fue insufrible, jamás había recibido tal paliza. Giré en la cama hasta que me caí por el lado derecho, el lado más cercano a la puerta de la habitación que se encontraba entrecerrada. Agarrándome de las patas de una mesa logré, finalmente, ponerme de pie. Se escuchaban voces a lo lejos. No sabía si estaba soñando o no, parecía caminar sin noción de lo que sucedía a mi alrededor. Al fondo del pasillo, un pequeño rayo de luz asomaba por debajo de la puerta de la cocina. Al otro lado, alguien hablaba. Seguí caminado sin separar las manos de las paredes en ningún momento. Agarré el pomo, lo giré y entré.

-¡Anda! ¡Por fin te has despertado!

-¿Qué? ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?

Mi amigo Paco y Ricardo soltaron una carcajada.

-¿Qué pasa? ¿No te acuerdas?

-Sí, creo. No, no sé. ¿Qué hago aquí? ¿Dónde estoy?

-Es el piso de José. No te podíamos llevar a casa en esas condiciones, además apenas son las cuatro.

-Pero, ¿qué ha pasado? ¿Cómo he llegado hasta aquí?

-¿De verdad no te acuerdas “Don quijote”? Empujaste a un tío de la Uni y todos sus amigos se te echaron encima. ¿En qué estabas pensando?

Los miré a ambos sin saber muy bien que responder.

-¿No sería por la chica, no?

-¿Chica?¿qué chica?

Volvieron a reír.

-La chica a la que estaba a punto de besar el chico al que empujaste. ¿Cómo se te pudo ir tanto la cabeza?

-¿Qué paso con la chica? ¿Dónde está?

-Y yo que sé, tío. Supongo que se iría con él después. Para cuando pudimos recogerte de la paliza que te habían dado, ya se habían ido los dos .

-Pero… ¿juntos?

-Si, supongo. Yo que sé. ¿Qué te pasa con esa chica, tío?

-Nada, nada

Agaché la cabeza para que evitaran ver cómo mi cara se enrojecía. Aunque la verdad, entre golpe y golpe seguro que no se hubiera notado mucho. Me dejé caer sobre una de las sillas de la cocina y ellos siguieron hablando sobre lo que quiera que estuvieran hablando antes de que llegara. Al cabo de un momento, se hizo el silencio.

-¡Eh! ¿Hay alguien ahí?¿Holaaa? Tierra llamando Rodrigo, tierra llamando a Rodrigo.

-Sí, sí ¿qué pasaba?

-Estábamos preguntándote que qué piensas hacer. Nosotros creemos que vamos a volver a otro bar, ¿te vienes?

– Me parece que lo voy a dejar para otro día. Necesito descansar.

-Perfecto. Bueno, ya nos veremos.

SONY DSC

Me puse el abrigo y baje con ellos en el ascensor. Todavía sin saber muy bien qué es lo que había pasado me puse en camino hacia mi casa. Hacía frío, no un frío congelador pero sí este frío mañanero que te despierta y te saca de cualquier ensoñación. Este frío seco que pone tu mente a trabajar, y así poco a poco fui recordando detalle a detalle todo lo que había pasado hace apenas unas horas. Caminaba sólo, entre destellos naranjas de aquellas que son testigos de todo lo que acontece cada noche, aquellas que vigilan las calles. Y pensé en ella. Y pensé lo estúpido que había sido. Y quise gritar al cielo y despertarme de aquella pesadilla. Me dolía el cuerpo, me sentía avergonzado, estúpido. ¿Por qué? ¿Por qué tuve que meterme dónde nadie me llamaba? ¿Quién era esa chica? ¿Qué me había pasado? Yo jamás me había enamorado. Sí, había estado con alguna chica, pero ¿amor? ¿amor de verdad? No lo creo. ¿Qué explicación tenía todo aquello entonces? Seguro que ahora ella también pensaba que era un idiota. Posiblemente el peor movimiento de mi vida. Había destrozado la noche y lo único con lo que me había quedado era con una humillación pública y un montón de golpes. Además, ¿qué iba a hacer la próxima vez que la viera? Empecé a darle vueltas una y otra vez a la situación. Estudiando cada detalle y permitiendo a mi cabeza que me atormentara con cada cosa que debería haber hecho y no hice. ¿Por qué no me acerqué a hablar con ella antes? ¿Por qué no me olvide directamente? Había muchas más chicas en aquella discoteca. Era guapa, sí, ¿y qué? No es la única chica guapa del mundo. Y cuanto más trataba de no pensar en ella, más estaba ella en mi cabeza.

Y así, fueron pasando las horas de la noche, hasta que vi el sol amanecer a través de mi ventana. Y entonces, mis párpados cayeron sobre mis ojos y me quedé profundamente dormido.

El contador de arena

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s